Y detrás de los arqueólogos…los auxiliares de campo

Y detrás de los arqueólogos…los auxiliares de campo

por Adriana Sánchez

 

Ha sido una semana intensa, estamos concluyendo la tercera temporada de trabajo de campo (2017) del PPCC, esto se traduce en concluir todos los pendientes de campo, la última foto, el último trazo al dibujo, la última letra de la descripción y en el diario de campo.

Contamos con tan sólo tres días para tapar o rellenar las cuatro últimas áreas exploradas. La primera de 12m de largo por 3m de ancho con algunas zonas que alcanzan los 2m y hasta los 4m de profundidad; la segunda, que no es tan ancha pero sí larga y complicada de rellenar, es un túnel de más de  diez metros de largo, más diez metro de ancho y un metro y medio de altura; la tercera se localiza en la parte superior de uno de las estructuras más altas del conjunto con un área aproximada de 9m por 6m con una profundidad de 3m aproximadamente; y la cuarta corresponde al túnel que se comenzó a explorar en la primera temporada de campo (2015) y del que se han obtenido cosas muy interesantes.

Terminando de escribir o hacer lo ¨ÚLTIMO de lo ÚLTIMO¨ en campo, iniciamos con el cierre de excavaciones y es entonces cuando la adrenalina aumenta, el estrés y la angustia se hacen presentes, las emociones se agolpan. Todas las áreas de trabajo deben quedar limpias, las zonas de excavación deben quedar perfectamente cubiertas.

Para estas labores nos apoyamos en las personas que nos auxilian en las labores de campo, vecinos de localidades cercanas a la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacan (ZMAT). Son jóvenes que hace apenas un par de meses han cumplido su mayoría de edad (18 años) y que experimentan en el proyecto su primer trabajo, o bien, personas mayores que tienen más de 10 años participando en diversos proyectos de investigación arqueológica dentro de la ZMAT.

Ellos son los que hacen el trabajo duro: cargar las cubetas hasta la criba, sacar las grandes piedras de las excavaciones, idearse formas para acomodar las lonas y proteger las excavaciones de la lluvia, entre muchas otras cosas más; y aunque nosotros los arqueólogos dirigimos todas estas actividades, debemos reconocer que mucho del trabajo físico lo realizan ellos.

Y son ellos los que soportan el mal humor del arqueólogo producto del estrés por concluir en tiempo y forma; pero también son ellos lo que de pronto te dan ánimo para seguir “en esto de la arqueología”.

No cualquiera puede ser auxiliar de campo en un proyecto arqueológico, dentro de la rudeza física que demanda el trabajo se debe ser sensible y hasta delicado. Es por la conjunción de estas tres cualidades que algunos quizá no vuelvan el siguiente año; pero sabemos que a muchos de los que han estado en este proyecto los veremos la próxima temporada de campo, nos saludaremos con alegría y nos daremos la mano para continuar trabajando, pese a la angustia y al estrés que trae consigo el cierre de la temporada de campo.

¡GRACIAS a todos y cada uno de las personas que nos auxiliaron durante esta tercera temporada de campo! MUCHAS GRACIAS

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