Química de suelos
por Yolanda Peláez Castellanos y Agustín Ortiz Butrón
Hoy día, la mayor parte de las actividades cotidianas del pasado realizadas por los antiguos habitantes de una cultura, son invisibles, sin embargo, algunas veces, es posible descubrirlas mediante el análisis de residuos químicos de los pisos, ya que ellos preservan en su estructura, los remanentes de fluidos que se produjeron al realizar actividades como la preparación y el consumo de alimentos, y también revelar los residuos de actividades rituales, productivas, artesanales e incluso funerarias (Barba 1986:22, 2007:441; Barba et al., 2014:202; Ortiz, 2025:6). Y puesto que las sustancias derramadas se mantienen en el lugar original donde las actividades humanas se llevaron a cabo y que, a diferencia de la mayoría de los materiales arqueológicos, los residuos permanecen in situ, éstos pueden ser considerados un marcador confiable para el estudio de la distribución espacial de las actividades, así como buenos indicadores de la función de los espacios estudiados (Barba 1986, Barba y Lazos 2000; Ortiz y Barba, 1993).
Para entender este concepto con un ejemplo contemporáneo, habría que imaginarse un cuarto con alfombra, si ésta se examina con detenimiento, puede revelar información acerca de las actividades realizadas sobre ella; por ejemplo, se podrán observar las marcas donde estuvieron los muebles, el desgaste de la misma en zonas transitadas, así como una buena conservación bajo los muebles y manchas permanentes en donde se derramaron líquidos (Barba 1986:22), (Figura 1).

Los análisis de los residuos químicos de pisos del Proyecto Complejo Plaza de las Columnas han sido realizados por el equipo del Laboratorio de Prospección Arqueológica del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Si quieres conocer más sobre el trabajo realizado por ellos, revisa la sección de Geofísica. También puedes consultar sus biografías aquí.
Metodología
En campo
Una vez concluida la excavación, se realiza un muestreo intensivo de una muestra por m² (Ortiz, 1990:37). Si no hay corriente eléctrica para usar un taladro con una broca de ½ pulgada, se puede utilizar un berbiquí (un taladro manual) para tomarlas y luego guardarlas en bolsas de plástico que se rotulan con el número de muestra respectivo. La cantidad de muestra es de aproximadamente 5 gr. Posteriormente, se elabora un croquis indicando tanto la ubicación como la separación de las muestras (Figuras 2 y 3).


En laboratorio
Una vez en el laboratorio, las muestras se someten a seis pruebas que se han establecido como rutina de trabajo en el laboratorio de prospección arqueológica del IIA para el análisis de las muestras de pisos y suelos (Barba et al., 1987:24). Estas pruebas se denominan “spot-tests”, que son pruebas rápidas, sencillas y de bajo costo. Tratándose de pruebas semicuantitativas de fosfatos, carbonatos, ácidos grasos, residuos proteicos, carbohidratos, y pH como única prueba cuantitativa (Barba 2007, Barba et al. 1991; Barba et al., 2026). Todas las pruebas dan indicios sobre la presencia o no de algún residuo, mas no dan la cantidad exacta en ppm de cada uno de ellos. Este tipo de pruebas también se pueden complementar con análisis de ICP-OES y GC-MS (Middleton et al., 2010), así como con análisis de almidones, lo que confirma su utilidad para la arqueología (Núñez et al., 2024).
La presencia de cada indicador puede evidenciar lo siguiente (Barba et al. 1991; Barba et al., 2026):
Fosfatos: deshechos de actividad humana, el fósforo está presente en huesos, heces fecales, orina, carne (Figura 4).

Carbonatos: presencia de cal, en nixtamalización o como material constructivo (Barba y Córdova 1988) (Figura 5).

pH: valores altos (alcalinos) por encima de 9 pueden indicar presencia de ceniza, sugiriendo que en esas áreas se quemaron materiales (Figura 6).

Ácidos grasos: presencia de grasas, aceites, resinas (Figura 7).

Residuos proteicos: presencia de sustancias de origen animal como carne (Figura 8).

Carbohidratos: presencia de tubérculos o materiales ricos en azúcares (Figura 9).

Posteriormente se utilizan los croquis elaborados en campo para crear mapas de isolíneas con los resultados del análisis que indican la distribución y concentración de los componentes identificados (Figura 10).

Interpretación
Es recomendable complementar los resultados con los análisis de materiales asociados al piso para interpretar de mejor manera las actividades que se llevaron a cabo en algún sector de la excvacaión. Por otra parte, esta metodología se ha refinado con estudios etnoarqueológicos, es decir, se han realizado experimentos analizando pisos de espacios domésticos del presente con el objetivo de identificar patrones de enriquecimiento químico en relación con las actividades llevadas a cabo sobre ellos, que son conocidas (Barba 1986; Barba y Ortiz 1992; Pecci et al., 2017). También se han realizado experimentos controlados en laboratorio añadiendo diversas sustancias líquidas (chocolate, pulque, caldo) a pequeños bloques de estuco (Pecci, 2003; Barba et al. 2014:224-231). Con base en los resultados de estos experimentos se han propuesto los siguientes patrones de enriquecimiento químico en relación con posibles áreas de actividad (Barba 2007):
1. Áreas de descanso: generalmente tienen un bajo contenido de residuos químicos y se ubican en cuartos interiores o en áreas opuestas al fogón.
2. Áreas de preparación de alimentos: suelen tener una fuente de calor (e.g., fogón) que produjo ceniza, resultando en valores altos de pH. Frecuentemente se hallan restos botánicos carbonizados asociados a estas áreas.
3. Áreas de consumo de alimentos: se ubican alrededor de las zonas de preparación de comida y tienen valores de pH más bajos, pero presentan valores altos de fosfatos y de residuos orgánicos (carbohidratos, ácidos grasos, residuos proteicos).
4. Áreas de circulación: se localizan en los puntos de accesos y el piso suele encontrarse más desgastado. Generalmente presentan bajas concentraciones de residuos químicos.
5. Corrales: Son espacios restringidos que presentan los valores de fosfatos más altos.
Regresando al ejemplo inicial de la alfombra, si se realizara un análisis de esta naturaleza, se podrían identificar las siguientes áreas:
Descanso: delimitada por marcas de muebles, donde hay buena conservación de la alfombra y poco enriquecimiento químico.
Tránsito: donde la alfombra está desgastada y hay pocos residuos químicos.
Consumo de alimentos: en el área entre los muebles, hay valores altos de fosfatos y residuos de carbohidratos, hay una pequeña área con una mayor concentración de carbohidratos. Debido a que hay copas guardadas en un mueble cercano, los arqueólogos del futuro podrían interpretar que se derramó vino.
“Corral”: es un espacio con altos valores de fosfatos donde la mascota del hogar tuvo varios accidentes cuando era cachorro (Figura 11).

Como puedes ver con este ejemplo, los seres humanos dejamos huellas en los espacios donde vivimos y el análisis químico de pisos aporta información valiosa para los arqueólogos sobre las actividades de las personas del pasado.
Bibliografía
Barba, Luis
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Ortiz Butrón, Agustín
2025 El potencial del estudio de residuos químicos para el análisis de contextos forenses. Revista Encuentros Uruguayos Vol. 18, No. 2 Julio-Diciembre (2025). Dossier “Veinte años de Antropología Forense en Uruguay”: Memorias, prácticas y desafíos”. Pag 1-42.
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