Autor: Edsel Robles Editoras: Thania Ibarra y Sol Téllez Fotografías: Mayté Espinoza
La emoción de la visita de los alumnos del Colegio Xochicalli
Una semana antes, nos avisó nuestra directora del proyecto, la Dra. Nawa Sugiyama, que recibiríamos una visita especial en Plaza de las Columnas. Recibimos principalmente visitas de investigadores, pero esta vez serían alumnos de preescolar y de secundaría. Al principio tuvimos un poco de dudas ya que ninguno de nosotros ha estudiado pedagogía, pero el entusiasmo de recibirlos y nuestra experiencia con familiares de diversas edades, nos animó a planear la visita. Como anfitriones, queríamos que nuestros visitantes tuvieran una gran experiencia.
Manos a la obra
Entre todos los compañeros se hizo una lluvia de ideas, sobre las diversas actividades que podíamos desarrollar con los visitantes. Lo más emblemático de la arqueología son las excavaciones y los grandes descubrimientos, por lo que planeamos que la actividad principal fuera una pequeña excavación. Hubo diferentes propuestas de los materiales que deberían ser colocados en excavación, se decidió colocar un poco de todo, menos obsidiana para evitar accidentes. Se trazó un área de 3 x 3 m, la cual estaba delimitada por piedras y se retiró todo lo que pudiera causar algún percance. Se utilizó tierra cribada de nuestras excavaciones, y se colocaron materiales modernos simulando contextos arqueológicos. Las piezas de cerámica que pudimos conseguir, fueron elaboradas por ceramistas de Teotihuacan, las cuales tienen una apariencia parecida a las piezas arqueológicas, esto hizo más enriquecedor este acercamiento pasado-presente.
También se hicieron propuestas de las actividades que los niños realizarían después de la excavación, como una clase de laboratorio en campo. Se propuso hacer rompecabezas, cuentos, esquemas y dibujos. Los compañeros tuvieron más ideas, a partir de diversas conversaciones con familiares, para saber cuáles son sus preferencias a partir de su edad. En el caso del dibujo de piezas, nuestro artista dibujante del proyecto, Ramiro Medina, realizó dos propuestas a partir de un vaso teotihuacano moderno. La primera propuesta fue para los niños más pequeños, que consistía en colorear el vaso. En el caso de los adolescentes, la propuesta era solo colocar puntos guías para que ellos ejecutarán el resto del dibujo.
Puesta en escena
El lunes 14 de julio, en las inmediaciones de Plaza de las Columnas dentro de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, recibimos la visita de los alumnos del Colegio Xochicalli, este colegio se encuentra ubicado en el municipio de San Juan Teotihuacan.
Asistieron a esta visita, alumnos de segundo de preescolar y de tercero de
secundaria. Nuestro objetivo fue: divulgar las actividades realizadas por el proyecto y acercar a los niños al conocimiento del pasado prehispánico que los rodea. Nos gustaría hacer más actividades de divulgación en el futuro, donde puedan acudir más escuelas de educación básica de las comunidades aledañas a la Zona Arqueológica. Las infancias, al interesarse en el pasado prehispánico de sus comunidades, pueden convertirse en los futuros aliados en la protección del patrimonio arqueológico que se encuentra en su comunidad.
Para la actividad, los visitantes se dividieron en grupos para hacer más fluida la interacción con los arqueólogos. Se desarrollaron tres actividades: un recorrido por nuestras excavaciones arqueológicas, una excavación simulada, y las actividades en los laboratorios en campo.
Esos montículos que ves
La primera actividad fue la visita guiada por las excavaciones arqueológicas que se están efectuando actualmente en el Complejo Plaza de las Columnas. Aquí los visitantes pudieron apreciar que las elevaciones que ven en los terrenos, en muchas ocasiones se trata de edificios antiguos. En el caso del Complejo Plaza de las Columnas, los pisos y muros muchas veces se asoman al retirar los primeros centímetros de tierra.
La emoción de descubrir el mundo
La segunda actividad consistió en un área donde se simuló una excavación, para explicarle a los visitantes la importancia del registro arqueológico y cómo el contexto nos ayuda a entender los materiales que recuperamos. En esta actividad, colocamos materiales cerámicos y osteológicos modernos a manera de un contexto arqueológico, para que los visitantes los excavaran. Esta sensación de descubrir algo, emocionó tanto a los más pequeños como a los adolescentes. Los primeros niños participaron con mucha energía, la cual fue encauzada por las arqueólogas Thania Ibarra y Sol Téllez que dirigieron esta actividad. Los adolescentes fueron más meticulosos al momento de explorar los contextos y se les preguntó sobre su percepción del patrimonio.
Derrumbando mitos
Mientras los visitantes excavaban, la conversación con los arqueólogos continuaba. Los jóvenes expresaban sus dudas sobre el fechamiento de los materiales o sobre el papel del patrimonio en la sociedad. También una duda recurrente en los diversos grupos, fue sobre qué sucede si algún familiar tiene piezas arqueológicas o si hay vestigios en la propiedad de un conocido. Como respuesta los investigadores mencionaron que el INAH no puede quitar las piezas a alguna persona que las tenga en posesión, y tampoco sus predios están en riesgo. Se platicó sobre la importancia de no extraer los materiales arqueológicos que se encuentren en sus casas y terrenos, ya que se pierden datos importantes como el contexto. Y se recalcó la importancia de acercarse al INAH, ya que es el instituto encargado de proteger el patrimonio del país y enriquecer el conocimiento que tenemos sobre nuestro pasado.
Y después de la excavación, ¿qué sigue?…
La tercera actividad correspondió a la ejemplificación de algunas actividades efectuadas en nuestros laboratorios: la limpieza de los materiales de excavación y los procesos de restauración de las piezas. Esta última actividad fue donde los alumnos de todos los grados participaron de manera más entusiasta.
También se contó con un área de restos de fauna, donde se les contó sobre la importancia de los animales en la antigua ciudad de Teotihuacan. La presencia de estos tuvo diversas funciones, más allá de la parte alimenticia, incluyendo el uso de pieles, la presencia de mascotas, e incluso en ámbitos de inspiración tanto para crear pinturas murales, como para convertirlos en personajes de cuentos y leyendas.
Finalmente, en el área de laboratorios, contamos con la participación del artista dibujante de nuestro proyecto, Ramiro. A partir de un vaso teotihuacano moderno, que los niños debían recuperar en excavación, para posteriormente llevarlo al área de limpieza y restauración. Ramiro recreó su trabajo con los visitantes, quienes según la edad debían colorear o ejecutar los trazos para reproducir el diseño de las piezas. Esta actividad permitió que él pudiese identificar las actitudes y aptitudes de los diversos visitantes, en el caso de los niños indicó a sus padres sus observaciones y cómo podrían potenciar las habilidades de sus hijos. Con los adolescentes, los comentarios se hicieron al momento hacía cada uno de ellos, sobre cómo podían mejorar sus habilidades en el dibujo.
El click con los jóvenes
Se les comentó a los jóvenes que Teotihuacan era una gran ciudad, donde había distintos grupos étnicos, sedes de poder, momentos arquitectónicos, etc. A partir de eso, los adolescente tuvieron distintos intereses, como: cuáles eran los materiales más apreciados, sus modas, tendencias en su decoración de los edificios y los tipos de construcciones.
Nuestras impresiones
Esta actividad fue más satisfactoria de lo que imaginamos. La participación, preguntas e intereses, no solo de los alumnos, sino también el interés mostrado por padres de familia y maestros, nos hizo reflexionar, sobre la importancia que aún guarda la ciudad de Teotihuacan y el rol que juega para las comunidades. Sus preguntas nos permitirán incluir en nuestras investigaciones sus intereses para poder responder sus interrogantes en un futuro.
Esperamos gustosos las visitas de más alumnos de las diferentes escuelas que viven alrededor de la gran ciudad prehispánica de Teotihuacan.
Agradecemos a Jesús Torres del Departamento de Museos y Comunicación Educativa de la Zona Arqueológica de Teotihuacan por su apoyo para coordinar la visita y a Rogelio Rivero Chong, director de la Zona Arqueológica de Teotihuacan.
A primera vista, la arqueología parece sencilla: ir a un sitio arqueológico, empezar a excavar y extraer todos los materiales arqueológicos que se pueden encontrar. En realidad, la arqueología implica un trabajo duro y preciso, además de una cuidadosa planificación y ejecución de las operaciones cotidianas. Gran parte del trabajo de una excavación comienza incluso antes de que la primera pala toque la tierra. Desde el inicio de la excavación a primera hora de la mañana, iniciando con la topografía, cartografía, dibujos estratigráficos, siguiendo con el etiquetado y embolsado de los materiales, hasta el cierre final de las excavaciones a última hora de la tarde. Los arqueólogos y trabajadores de campo del PPCC, siguen una rutina y procesos diarios que garantizan que podamos aprovechar al máximo cada hora en campo, para hacer todo lo que podamos antes de que la temporada de campo (que dura meses) llegue a su fin. En esta entrada del blog, detallaré los pormenores de las excavaciones arqueológicas en un día en Teotihuacan, para que los lectores puedan hacerse una idea del trabajo que hay detrás de descubrir esos materiales antiguos que posteriormente se pueden ver en un museo o en un artículo.
Después de levantarse temprano, alrededor de las 6 de la mañana (para los atrevidos, aún más temprano; para los especialmente atrevidos, aún más tarde), el equipo de PPCC se prepara para salir al campo. Después de desayunar y ponernos la ropa de campo, que suele consistir en: camisas de manga larga, pantalones resistentes (¡los bolsillos son muy útiles!), una buena protección para el sol en la cabeza y botas robustas. Empezamos a cargar la camioneta para salir a campo. El equipo que utilizamos diariamente incluye cosas como: estaciones totales para topografía, cajas de herramientas con equipo especializado (cucharillas, cintas métricas, picoletas y tijeras), además de bolsas y canastas para guardar otras herramientas. Algunos de los equipos más grandes, como palas, picos y carretillas, se guardan en un almacén cerca de la excavación. Aproximadamente a las 7:00 AM, el equipo parte de nuestra base en San Juan Teotihuacán hacia la zona arqueológica de Teotihuacán.
Una mañana brillante y temprana en San Juan Teotihuacán, con una bonita vista de globos sobrevolando el sitio
Al llegar a la excavación, el trabajo comienza justo a las 7:30 AM. Saludamos a los trabajadores de campo, que son pobladores locales y colaboran con PPCC, ellos nos ayudan a descargar el equipo de la camioneta y el almacén.
El PPCC trabaja durante los meses de verano en el centro de México, en dichas fechas, es común que llueva por la tarde y noche. Al final de cada día de trabajo, cubrimos los pozos de excavación con grandes lonas para protegerlos, las cuales se retiran por las mañanas para empezar a trabajar. Normalmente, también utilizamos estas lonas sobre las excavaciones para dar sombra durante el trabajo en los días calurosos de verano. Después, continuamos excavando donde habíamos terminado el día anterior o en algunos casos, abrimos un nuevo cuadro de excavación.
En un día especialmente lluvioso en Teotihuacan, las lonas ayudan a cubrir la excavación y a proteger el suelo y la arquitectura para que no se mojen
Antes de la excavación
Antes de seguir, es importante describir cómo hacemos la excavación. Imagínese que tiene un pastel en capas, con varios sabores apilados verticalmente en su interior. A medida que “excava” la tarta, puede darse cuenta que; al principio su sabor es de vainilla, en la parte central es de chocolate y en el fondo de fresa. Comer un pastel y observar los cambios de sabor es muy parecido a lo que hacen los arqueólogos para excavar sistemáticamente un yacimiento.
Lo que hacemos, es lo que se conoce como «excavación estratigráfica», un método de exploración en el que se excava por “capas”. Cada nueva capa se comienza al observar cambios en el tipo de suelo; al mismo tiempo esto es el posible comienzo de un periodo anterior en la historia del yacimiento. Por ejemplo, los materiales arqueológicos encontrados en una capa más cercana a la superficie pueden considerarse más jóvenes que los encontrados en capas más profundas y si tomamos nota de los cambios en las capas del suelo (o estratos), podemos hacer estimaciones aproximadas de la edad de los materiales y de su ubicación exacta en la excavación, situándolos en estratos diferentes.
Cambios en el suelo a lo largo de un perfil de la excavación en Plaza de las Columnas
Existe una serie de acciones que realizamos antes incluso de retirar la maleza con la cucharilla. Previamente de la apertura de un nuevo cuadro/cala o de excavar una nueva capa, tomamos una serie de notas sobre aspectos como: las coordenadas geográficas de la capa y las descripciones cualitativas del suelo. Para profundizar en este tema, es importante describir primero cómo organiza y planifica el PPCC la excavación. Al igual que sucede en muchas otras excavaciones arqueológicas, el PPCC trabaja con un patrón cuadriculado que se extiende por todo el área de excavación: cualquier nuevo cuadro que se abra suele seguir las delimitaciones de la cuadrícula, cuyos cuadros miden 3 x 3 metros. Las cuadrículas están marcadas con números consecutivos de este a oeste y letras consecutivas de sur a norte. Para referirnos a las distintas partes de la excavación las llamamos con estos nombres; por ejemplo: “Abramos una nueva excavación en el cuarto 18M” o “Ampliemos la excavación del cuarto 7K hacia el sur hasta el cuarto 7J y luego hacia el oeste hasta 8J”. Esto nos ayuda a situar espacialmente la excavación y a dar explicaciones claras y definitivas sobre la ubicación de los espacios (por ejemplo, “el muro que hemos encontrado se extiende desde 7K hasta 7J”).
Para empezar a excavar una nueva capa, primero tomamos puntos topográficos con la estación total. Lo cual nos permite tener información espacial de la excavación, para asegurarnos que la excavación estará alineada con la cuadrícula general. Para ello, es necesario colocar la estación total y un prisma que sirve como “backsight”, el cual la estación total utiliza como punto de referencia para medir su propia ubicación. La estación total y el prisma se colocan en lugares específicos del emplazamiento que tienen coordenadas XYZ conocidas para situar dichos instrumentos en el espacio geográfico. Todo lo que queda por hacer es apuntar el lente de la estación total a la superficie de la capa que queremos excavar y capturar cuatro mediciones en las esquinas noroeste, noreste, suroeste y sureste del cuadro. Junto con un estadal y un pequeño prisma que la estación total utiliza como referencia, obtenemos las coordenadas XY y la elevación en metros sobre el nivel del mar de las cuatro esquinas del cuadro.
El equipo de PPCC trabajando con estaciones totales
Supongamos que vamos a abrir un nuevo cuadro de excavación. Para asegurar de que el nuevo cuadro está situado donde queremos y alineado con el resto de la cuadrícula, insertamos cuatro varillas metálicas en el suelo en las respectivas esquinas del cuadro y atamos un hilo entre las varillas, creando así un “cuadro” visible sobre la superficie de la tierra. A continuación, anotamos toda la información que hemos medido, como las elevaciones de la superficie y las coordenadas XY. También evaluamos el suelo y tomamos notas sobre su composición, compactación, textura, intrusiones (como raíces o piedras) y comparamos el color del suelo con nuestra Tabla Munsell, que es una herramienta que nos ayuda a describir el color del suelo de forma estandarizada.
En general, tomamos múltiples notas antes de excavar una nueva capa, que incluyen: objetivos generales, descripción de la capa y los materiales que se extrajeron, entre otros datos cuantitativos y cualitativos. Las mediciones de la estación total, así como las descripciones escritas no sólo se hacen al inicio de una excavación, sino cada vez que cambiamos de capa al observar un cambio en la textura, compactación, color o cualquier otra particularidad del suelo.
Después de anotar toda la información posible, hacemos una foto de la capa antes de empezar a excavar, para tener un registro de su apariencia. Si vamos a hacer una foto de una capa, tenemos que limpiar el área, para que sus características sean claras en la fotografía; después de haber limpiado con varias brochas, escobas y recogedores, también utilizamos una lona para dar sombra, ya que las sombras proyectadas por el sol pueden perturbar la imagen. En algunas ocasiones, ya tenemos lonas instaladas para dar sombra a los trabajadores durante su jornada, pero, a veces se necesita una mano o dos para crear algunas sombras adicionales para una imagen de mejor calidad. Por último, junto a una escala y una flecha hacia el norte como referencia, ponemos una pizarra en la excavación con información como: frente, fecha, nombre de la estructura, nomenclatura de arquitectura, capa, nombre del cuadro, elevación más alta (m.s.n.m.) y otras observaciones que ayuden a explicar lo que estamos viendo en la foto. Después de tomar la foto tanto con iPads y cámaras digitales del proyecto, podemos (¡por fin!) empezar a excavar.
Foto tomada antes del inicio de la excavación, con pizarrón, escala, flecha indicando hacia el norte y límites de los cuadros indicados.Limpieza de una capa y preparación de un pizarrón antes de tomar una foto.
¡A excavar!
Los trabajadores de campo depositan la tierra excavada en cubetas que luego llevan a una criba cercana. La tierra se pasa por la criba, donde las partículas más pequeñas caen al suelo y los objetos más grandes quedan atrapados en el alambre de la malla. Estos objetos de mayor tamaño pueden ser desde simples rocas naturales hasta materiales arqueológicos como: cerámica, lítica, hueso, concha, y carbón, entre otros. La mayoría de los materiales se guardan en bolsas de plástico, aunque ciertos materiales orgánicos como el carbón, se extraen con más cuidado, utilizando cucharillas desinfectadas al instante y se guardan en bolsas especiales (Whirl-Pak), puesto que el carbón puede utilizarse en análisis posteriores como la datación por radiocarbono. Esta forma de manipulación ayuda a no contaminarlo, ya que las manos humanas pueden contener contaminantes que perturbarían los análisis.
Toda la tierra y las rocas que encontramos en la excavación se amontonan en los bordes de los pozos. Cuando terminamos la excavación al final de temporada, volvemos a enterrar toda la tierra y rocas, en un proceso llamado “relleno”, que sirve para proteger la arquitectura y perfiles que fueron expuestos durante la excavación.
Un trabajador del PPCC criba cubetas de tierra para encontrar materiales arqueológicos.Un equipo del PPCC excava un elemento con cucharillas, picoletas, recogedores, cubetas y brochas.Amontonamiento de rocas en TeotihuacanRelleno al final de la temporada
Podemos encontrar cosas cuyas dimensiones tienen una escala mucho mayor que simples materiales arqueológicos, y algunas veces en una excavación se pueden desenterrar elementos enteros como: muros de piedra, pisos de estuco y huellas de pilastras construidos por los antiguos habitantes de Teotihuacan. Obviamente, no podemos meterlos en bolsas de plástico, así que cuando encontramos algo como un muro o un piso, hacemos todo lo posible por conservarlo en su estado original y tomamos datos relevantes como: medidas, ubicación, características, conservación y su relación con otros elementos arquitectónicos. Incluso podemos tomar muestras para analizarlas con más detalle, por ejemplo; perforando el piso para extraer fragmentos o raspando pequeñas partes del estuco de los muros. También podemos tomar muestras del suelo para su análisis, a menudo el sedimento que está por encima de pisos antiguos o adyacente a depósitos de material – estas muestras se tratan con un cuidado similar a las muestras de carbón, ya que se pueden contaminar con facilidad.
Cuando llega el momento de cambiar de capa, recogemos todas las bolsas de materiales que se encuentran en esa capa, las cerramos y agregamos una etiqueta con la misma información del pizarrón, pero especificando el tipo de material y algunas observaciones (en caso de ser necesario). Esta información se introduce en campo, en una base de datos de materiales que se encuentra en nuestros iPads. Finalmente, los materiales se guardan en canastas y se resguardan en la camioneta, ya que al final de la jornada se llevan a laboratorios dentro de la zona arqueológica, donde serán almacenados y analizados posteriormente.
Escritura de etiquetas para muestras bajo la casita.
A lo largo del proceso de excavación, seguimos realizando actividades como tomar fotos y hacer mediciones con la Estación Total. Cuando consideramos que hemos excavado hasta un punto final adecuado, tomamos fotos aéreas del cuadro con un dron y tomamos múltiples fotos de la excavación para un proceso conocido como fotogrametría, que puede producir modelos digitales en 3D de la excavación mediante la unión de fotografías tomadas desde diferentes ángulos.
Un proceso importante de la documentación arqueológica es el dibujo de perfiles, que consiste en dibujar capas las estratigráficas que están visibles en las porciones laterales de la excavación. Para ello, se extiende un hilo horizontalmente en cada lado de la excavación a una altura determinada por encima de la superficie. A continuación, medimos a qué distancia del hilo se encuentran distintos aspectos, a lo largo de este eje horizontal. Estos aspectos incluyen: distintas capas (que pueden tratarse de la superficie de tierra o un relleno de construcción), rocas intrusivas o elementos arquitectónicos como muros o pisos. También es posible dibujar perfiles utilizando la estación total para proporcionar distancias exactas, lo que resulta útil para dibujar perfiles grandes y profundos. Un perfil completamente dibujado proporciona información estratigráfica detallada, así como sus dimensiones arquitectónicas aproximadas, que resultan muy útiles para análisis posteriores.
Dibujo de perfil en la Plaza de las Columnas.
¿Es todo trabajo y nada de diversión?
La excavación es un trabajo arduo, pero no estamos día y noche en los pozos excavando, dibujando, registrando o escribiendo. Entre las 12:00 y la 1:00 PM, después de unas 5 horas de trabajo, hacemos una pausa para comer y descansar; algunos miembros de nuestro equipo piensan que es un buen momento para tomar una siesta reparadora.
La hora de siesta en Teotihuacan
Lejos de ser aburrida, la excavación del PPCC es un lugar muy animado. A lo largo de la jornada, charlamos, echamos un vistazo a las excavaciones de los demás en la misma área o en otros frentes, tomamos pequeñas botanas y bebidas en nuestra pequeña casita y escuchamos música– que amplificamos en toda la excavación, mediante el ingenioso proceso de poner una bocina en una cubeta. A veces tenemos visitantes que tienen curiosidad de conocer la excavación, y los miembros del equipo de PPCC les dan una visita guiada, para explicar el trabajo y las cosas increíbles que encontramos cada día en la excavación. Además, ¡los visitantes no son siempre humanos!
Amigos animales visitando la excavación
Hacia las 4:00 PM, al final de un largo día de trabajo, llega el momento de recoger. Volvemos a cubrir la excavación con lonas de amplias dimensiones y las aseguramos con piedras grandes. Mientras tanto, algunos compañeros o trabajadores ayudan a cargar las cajas de herramientas y estaciones totales. Las carretillas llenas de palas, picos y bancos de plástico vuelven al almacén cercano a la excavación. Todo el equipo del PPCC se despide, los trabajadores en su mayoría toman sus bicicletas para dirigirse a sus casas, mientras que los arqueólogos toman camino al laboratorio para dejar los materiales arqueológicos excavados durante ese día. Cuando todo está dicho y hecho, el equipo regresa a casa para cenar, descansar y, con suerte, tomar una buena ducha.
Sin embargo, el trabajo en el proyecto no siempre se hace en la zona arqueológica. Algunos días en la noche y sobre todo los fines de semana, pasamos tiempo en la base procesando toda la información recolectada durante la semana. Las fotos se renombran, el diario de campo se actualiza en su versión digital, las descripciones de las capas se registran, los dibujos de perfiles y plantas se digitalizan en Adobe Illustrator y los puntos de la estación total se guardan, procesan y almacenan en las computadoras del proyecto. Todo esto se hace para facilitar el informe al final de la temporada, cuya información debe ser minuciosa y detallada, ya que se trata de información que será utilizada para futuras excavaciones e investigaciones.
La vida en la excavación en Teotihuacan es cualquier cosa menos aburrida y es ciertamente mucho más compleja que simplemente elegir un área para excavar verticalmente. Desde embolsar y etiquetar los materiales, hasta el dibujo de perfiles, la topografía con estación total y mucho más. Nuestro equipo planifica y realiza la excavación minuciosamente, para que podamos obtener la mayor cantidad de información posible en un tiempo relativamente corto, de cuyos datos podemos tener las primeras deducciones sobre las actividades, arquitectura, materiales y la cultura de la antigua Teotihuacan.
La próxima vez que leas un artículo sobre un nuevo hallazgo arqueológico o veas una pieza arqueológica en un museo, podrás imaginarte todo el trabajo duro, así como el cuidadoso esfuerzo que se realiza entre bastidores para que la historia y los bienes materiales se conserven y podamos aprender más sobre nuestro pasado.
Estamos muy felices de anunciarles que hemos iniciado con los trabajos de exploración de la Plaza de las Columnas, contando con un equipo de 20 arqueólogos, de los cuáles 13 se encuentran en trabajo de excavación dentro de las diferentes áreas de interés del Complejo, 2 realizan un recorrido de superficie en el valle de Teotihuacan, y 5 más se dedican a trabajar en el laboratorio del proyecto realizando análisis de restos botánicos y óseos de diferente especies los cuáles fueron recuperados en excavaciones de las temporadas anteriores. Esta primera mitad de la temporada dio inicio el día 12 de junio y concluirá el ultimo día de julio, y la segunda mitad de la temporada comenzara los primeros días de agosto concluyendo a mediados del mes de octubre.
Todos los que formamos parte de este equipo de trabajo, nos esforzamos al realizar la investigación arqueológica esperando obtener los mejores resultados posibles, para poder compartir con el publico a la brevedad posible los avances en el conocimiento de esta sociedad mesoamericana.