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¿Qué información se puede obtener de los tepalcates?

¿Qué información se puede obtener de los tepalcates?

Ollas, jarros, cazuelas, vasos, etc., son algunos ejemplos de la increíble variedad de tipos de cerámica encontrados en Teotihuacan. Estos artefactos son reservorios de una impresionante cantidad de información, de tal manera que los arqueólogos pueden extraerla a través de una paciente reconstrucción de los datos. Además de utilizar la cerámica para establecer la cronología relativa, esta es empleada para obtener otro tipo de información, a continuación, se presentan otras aplicaciones

Evolución de la tipología: el cambio de estilos cerámicos entre los materiales recuperados a través del tiempo nos da una idea de cuáles fueron las tendencias en Teotihuacan en cada fase y la tasa de estos cambios. Dicha evolución de los tipos de alfarería que pueden ser registrados según el tipo de diseños, decoraciones, métodos o tipo de materiales usados para fabricar sus cerámicas a través de la historia.

En la siguiente imagen se puede observar la forma en que fueron cambiando las cerámicas en Teotihuacan. Por ejemplo, observa y compara el fragmento más sencillo de cerámica de la Fase Tzacualli con el de la Fase Metepec. El tepalcate de la Fase Metepec que se muestra en la imagen presenta un diseño más elaborado, y fue decorado con estuco pintado.

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Cerámica proveniente de diferentes fases. Fuente: Elaboración propia, imágenes de tepalcates modificados de Rattray (2000a, b)

Información de contexto: la distribución, frecuencia y el tipo de cerámica en diferentes sitios puede ser de ayuda para reconstruir el tipo de actividades desarrolladas en un sitio específico. Por ejemplo, una alta densidad de cerámica utilitaria tal como vasos, platos, jarras pueden ser un indicador de una cocina antiguas. Por otro lado, conjuntos grandes de piezas cerámicas defectuosas o inconclusas, podrían indicar la presencia de talleres de fabricación de cerámica.

Los entierros también contienen materiales cerámicos. Usualmente, dentro de estos contextos funerarios se han recuperado piezas cerámicas poco usadas y con diseños muy sofisticados, entre ellos algunos incensarios, miniaturas, y jarras Tláloc.

Comercio: es evidente que algunos tepalcates fueron importados de otras regiones fuera del Valle de Teotihuacan. Es posible identificar objetos foráneos mediante el rastreo del origen de las materias primas con los que fueron hechas (arcillas, pinturas, entre otros), así como por las técnicas decorativas y de manufactura distintivas.  por las técnicas decorativas. Dichos datos acerca de la calidad y ubicación de estas cerámicas importadas han proporcionado información de las relaciones que los antiguos teotihuacanos tenían con otros grupos inmigrantes de toda Mesoamérica, así como con asentamientos enclave.

Por ejemplo, los arqueólogos han identificado grandes cantidades de cerámica anaranjada y granular, la cual indica que inmigrantes foráneos vivieron en Teotihuacan. Estas y otras cerámicas importadas fueron importadas desde el Golfo de México, del oeste de México, de Oaxaca y de la región Maya, entre otros, lo cual indica que Teotihuacan fue una ciudad metropolitana constituida por inmigrantes provenientes de diversas regiones de Mesoamérica.


Literatura consultada

Rattray, Evelyn Childs. 2000a. Teotihuacan: Ceramics, Chronology and Cultural Trends. University of Pittsburgh Memoirs in Latin American Archaeology, No. 13.

Rattray, Evelyn Childs. 2000b. Teotihuacan: Ceramics, Chronology and Cultural Trends–Color Illustrations. Latin American Archaeology Database, University of Pittsburgh. <URL: http://www.pitt.edu/~laad/rattray/>

Rattray, E. C. 2001. Teotihuacan: Cerámica, cronología y tendencias culturales /  Ceramics, chronology and cultural trends. Serie Arqueología de Mexico, Instituto Nacional de Antropología e Historia / University of Pittsburg. Mexico, D. F., 617 pp. + Tablas de frecuencias de los grupos cerámicos / Tables of frequencies of ceramic wares.

¿Qué se puede saber con el análisis de la cerámica?

¿Qué se puede saber con el análisis de la cerámica?

El caso de los candeleros

por Yolanda Peláez Castellanos

Los alfareros que elaboraron las piezas cerámicas que se recuperan en las excavaciones arqueológicas les dieron distintas formas dependiendo de la función que éstas tendrían (e.g. las ollas y cajetes se usaban en la preparación y consumo de alimentos). Una forma muy particular que corresponde casi exclusivamente a Teotihuacan (cuando se han encontrado en sitios foráneos se atribuye a presencia teotihuacana) es esta:

Candeleros de distintas fases (fotografía Fredy Álvarez)

Estas vasijas son pequeñas y pueden tener una (4x5x4cm) o dos (5x8x5cm) cámaras cilíndricas y los dobles suelen tener perforaciones laterales. En la Colonia recibieron el nombre de “candeleros” porque los indígenas los reutilizaron para soportar velas (Ceballos 1992:205-206), pero éstas no existían cuando la ciudad de Teotihuacan estaba habitada.

El análisis de los candeleros nos aporta información acerca de ellas (Peláez 2018):

PRODUCCIÓN

Al examinar las piezas, se puede apreciar la técnica que se usó para decorarlas (e.g., punzonado, incisión, impresiones de dedo).

Se invirtió más tiempo en la producción de algunas piezas (e.g., es más tardado fabricar un candelero con el labio pulido como los de la fase Xolalpan que uno con impresiones de dedo como los de la fase Metepec).

La manera de elaborarlos y decorarlos cambió con el tiempo, por sus características físicas se clasificaron en tres fases tomando en cuenta los parámetros de una cronología preestablecida (Rattray 2001), que señala que la producción de los candeleros duró un periodo de aproximadamente 400 años (250-650 d.C.). (Ver Análisis Cerámico, Cronología Relativa)

USO

Algunos rasgos observables dan indicios sobre el empleo de los candeleros:

  • Las huellas obscuras en las cámaras indican que se quemó algo dentro de ellas.
  • Se encontraron restos orgánicos carbonizados dentro de las cámaras de algunos de ellos.  
Candeleros con huellas de quemado (Fotografías Fredy Álvarez, Yolanda Peláez)

Para investigar sobre las sustancias que podrían haber contenido estos artefactos, se analizaron sus residuos químicos. Éstos se almacenan en los poros de la superficie donde se derramaron sustancias líquidas o semilíquidas, si esta acción fue repetida o si se depositó una gran cantidad de materia, se pueden identificar algunos componentes presentes en dichas soluciones (i.e., fosfatos, carbonatos, proteínas, ácidos grasos, carbohidratos y también se puede medir el pH) por medio de pruebas llamadas spot-tests (Barba et al. 2008: 721; Barba et al. 2014:202-204). Esta metodología también se utiliza para el análisis de química de suelos (Barba et al. 1991).

No todos los candeleros estuvieron enriquecidos, pero la combinación de componentes que se identificaron se interpretó como: combustión moderada de celulosa, presencia de sustancias de origen animal y combustión de resinas (Peláez 2018). Esto es consistente con los resultados de otras investigaciones (Ortiz 2006).

DEPOSICIÓN

La ubicación donde se encuentran los materiales hallados en excavaciones a veces corresponde con el lugar donde éstos fueron desechados, que no necesariamente es dónde se usaron, aunque es factible que se hayan utilizado en la cercanía y en varias localidades de Teotihuacan, los candeleros se han hallado asociados a espacios domésticos.

La mayor parte de los candeleros estudiados del PPC (77%) provino del Frente C, inicialmente se hipotetizaba que esta área era de carácter doméstico, aunque hasta ahora sólo se han encontrado cuartos al oeste del Montículo 25Z y al norte de la Estructura 26A, la presencia de candeleros apoya la idea de que esta zona podría haber sido residencial.

Unidades de excavación con presencia de candeleros y porcentaje de la muestra presente en cada frente (Datos del mapa ©PPC, elaboró Yolanda Peláez)

Referencias

Barba, Luis, Roberto Rodríguez, y José Luis Córdova

1991      Manual de técnicas microquímicas de campo para la arqueología. Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, D.F.

Barba, Luis

2008       Los residuos químicos en cerámica. Indicadores arqueológicos para entender el procesamiento de alimentos y el uso de recipientes. En Quaderni di Thule VIII. Atti del XXX Convegno Internazionale di Americanistica, pp. 721-728. Centro Studi Americanistici Circolo Amerindiano, Perugia.

Barba Luis, Agustín Ortiz y Alessandra Pecci

2014       Los residuos químicos. Indicadores arqueológicos para entender la producción, preparación, consumo y almacenamiento de alimentos en Mesoamérica. Anales de Antropología 48(1):201-239.

Ceballos Novelo, Roque

1922      Candeleros. En La población del valle de Teotihuacan, Vol. 1, editado por Manuel Gamio, pp. 205-212. Secretaría de Agricultura y Fomento, Dirección de Antropología, México, D.F.

Rattray, Evelyn

2001      Teotihuacan: cerámica, cronología y tendencias culturales. Instituto Nacional de Antropología e Historia y University of Pittsburgh, México D.F.

Ortiz, Nidia

2006      El candelero: estudio comparativo sobre su función en Teotihuacan durante el Clásico, Epiclásico y Posclásico Temprano. Tesis inédita de licenciatura en Arqueología, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México, D.F.

Peláez Castellanos, Yolanda

2018       Los candeleros del Complejo Plaza de las Columnas, Teotihuacan. Tesis inédita de licenciatura en Arqueología, Universidad de las Américas, Puebla, Cholula, Puebla.

La dieta vegetal y las plantas

La dieta vegetal y las plantas

Durante las excavaciones los arqueólogos descubren los restos de casas, plazas y edificios que fueron hechos con piedras y tierra. Estas ruinas permiten darnos una idea de cómo eran los espacios donde vivieron y convivieron las personas que los habitaron hace muchísimos años.

Pero los arqueólogos no sólo nos preguntamos cómo era el lugar donde vivió esa gente, sino cómo vivieron esas personas… y la comida es uno de los temas que inevitablemente debemos tomar en cuenta.

La alimentación humana tiene dos componentes básicos: el animal y el vegetal. En general, los muchos fragmentos de huesos de animales que se han encontrado en las excavaciones dan una buena idea de los animales que fueron consumidos, sin embargo, ¿dónde se encuentran los vegetales?

A diferencia de los huesos, las plantas y frutos que fueron utilizados y consumidos en la antigüedad casi no se preservan. Sin embargo, se pueden encontrar pistas muy valiosas de su presencia, uso y consumo. Una de ellas son las semillas carbonizadas, pero por su tamaño son prácticamente invisibles durante los trabajos de excavación, pues miden apenas unos milímetros. Entonces, ¿cómo es que se pueden recuperar?

Semillas: las pistas

Cuando los arqueólogos excavamos algún área que contiene muchos artefactos de cerámica, piedra, hueso, etc., también guardamos muestras de tierra en bolsas grandes (más de 2 litros) para analizarlas más tarde en el laboratorio.

Esa tierra se deja secar y luego se vierte en una cubeta con agua que se mueve suavemente pero de forma constante. De esta manera, los restos carbonizados “flotan” y se guardan para mirarlos después en el microscopio y poder ver qué son. A esta actividad se le llama “flotación”.

Así, los especialistas pueden identificar mediante un microscopio las semillas carbonizadas, fragmentos de madera e incluso huesos de especies muy pequeñitas.

¿Por qué carbonizadas?

Como las semillas antiguas, al igual que las demás partes de las plantas, terminan desintegrándose con el paso del tiempo, sólo aquéllas que se quemaron en la antigüedad son las que tienen oportunidad de ser encontradas por los arqueólogos ahora. Por otra parte, las raíces y otros restos vegetales no carbonizados suelen ser resultado de “filtraciones” o contaminación recientes.

Semillas carbonizadas encontradas en el Complejo Plaza de las Columnas (fotos cortesía de la Dra. Clarissa Cagnato, Plaza de las Columnas 2018)

Lo que dicen las semillas del Complejo Plaza de las Columnas

La investigación de los restos carbonizados encontrados de esta manera ha permitido identificar muchas plantas que fueron aprovechadas por los habitantes del Complejo Plaza de las Columnas, como por ejemplo: maíz, frijol, chile, calabaza, nopal, amaranto, quenopodios, chía, y verdolaga.

Algunos resultados interesantes del análisis hecho durante 2018, mostraron que otro fruto aprovechado aquí fue la guayaba. Esto es muy interesante, pues no es un fruto originario de esta región, ya que suele crecer en zonas de mucho menor altitud, así que probablemente fue una especie que fue importada al valle de Teotihuacan.

Temporada 2018

Temporada 2018

¡Una gran experiencia!

Durante este verano 2018, la temporada de campo del Proyecto Complejo Plaza de las Columnas ha sido una experiencia exitosa. Comenzando el 2 de julio, seis arqueólogos llevaron a cabo excavaciones en cinco áreas de gran interés, uno más continúa con el recorrido de superficie del Valle de Teotihuacan, y dos estudiantes internacionales junto con 23 trabajadores auxiliares de campo nos apoyaron en estas importantes actividades, además de 13 personas más en laboratorio. Asimismo, varios especialistas han llegado y otros más están por llegar para desarrollar estudios de materiales arqueológicos y muestras que complementan información reveladora sobre el pasado en esta región.

La convivencia de nuestro equipo y el aprendizaje que cada año compartimos integran una grata experiencia en esta valiosa labor para conocer más y mejor nuestro pasado.

¡A punto de cerrar las excavaciones, todos los que formamos parte del equipo del proyecto esperamos con alegría compartir más de estas experiencias con el público!

 

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